La tierra que pisó Moisés y en la que se bautizó Cristo. Constituye una parada indispensable en la ruta por la cuna del cristianismo, ha sido visitada por cuatro Papas y guarda un sinfín de tesoros bíblicos.

Por Blanca Ruiz Antón

A pesar de estar inserto en el convulso Medio Oriente, en el Reino Hachemita de Jordania conviven en paz musulmanes y cristianos. Al caminar por sus calles, bañadas por la inconfundible luz blanquecina que ilumina la región, se percibe con facilidad que el 93,5 por ciento de la población practica el islam suní, pero, aun así, no es infrecuente toparse con alguno de los 300.000 cristianos que habitan en Jordania, una comunidad importante teniendo en cuenta que la población total del país ronda los 8 millones de personas.
La capital, Amán, no cuenta con lugares santos, pero en su ciudadela se pueden visitar el palacio de los Omeyas, el templo de Hércules –construido en torno al 160 d. C.–, y la llamada “iglesia bizantina”, que conserva vestigios de una impresionante columnata corintia.
La importancia de Amán es histórica: también se llamó Filadelfia cuando formaba parte de la Decápolis –las diez ciudades más importantes situadas en los confines orientales del Imperio romano–, a cuya comunidad cristiana se dirigió san Juan en el Apocalipsis.

Papas peregrinos

Jordania es un hito indispensable para el peregrino que quiere seguir los pasos de Cristo, pues a media hora de Amán se encuentra el lugar donde se bautizó Jesús. El punto exacto se sitúa al este del río Jordán y es conocido como Betania de Transjordania. Allí se estableció Juan el Bautista, y también ha sido relacionado con el relato bíblico de la ascensión al cielo del profeta Elías.
El sacerdote Rif’at Bader, director del Centro Católico de Estudios y Medios de Jordania, comenta que “igual que tenemos grupos de peregrinos, hemos tenido un ‘grupo de Papas’”. Y es muy cierto: Pablo vi, Benedicto xvi y el actual Papa Francisco han viajado a esta tierra, y san Juan Pablo ii fue el primer peregrino en visitar el lugar del bautismo tras reabrirlo al público en el año 2000.

LUGARES BÍBLICOS

Entre los lugares vinculados a la Sa­gra­da Escritura, destaca Umm Qai, o Gadara, que formaba parte de la Decápolis y en cuyas proximidades la tradición ubica el lugar en que Jesús expulsó los demonios de un joven, los cuales se precipitaron al mar de Galilea tras introducirse en una piara de cerdos.
También la ciudad amurallada de Um er-Rasas se cita en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. Fortificada por los romanos, sus mosaicos bizantinos fueron elaborados por los cristianos locales y, en sus alrededores, se encuentra la iglesia de San Esteban, cuya torre amurallada, la más alta de Jordania, está considerada como el primer lugar de retiro de los primeros monjes cristianos.

Uno de los lugares más sugestivos, por su paisaje y su significado histórico, es el monte Nebo, donde el Deuteronomio fija el lugar en que murió Moisés tras contemplar la Tierra Prometida.

Recibe al visitante la singular escultura de una cruz formada por una serpiente enroscada en un estandarte, con la que se recuerda el áspid de bronce que, por orden de Dios, el gran profeta mandó construir durante el paso de Israel por el desierto, para sanar a los heridos por una plaga de estos reptiles. La prefiguración de la cruz de Cristo cobra un significado especial.
Según la tradición, en este monte Jeremías escondió el Arca de la Alianza y aquí se encuentra la tumba de Moisés, que aún no ha sido encontrada. El monte ofrece una vista privilegiada de Tierra Santa: hacia el sur, se divisa el contraste del mar Muerto y el desierto de Judá; al oeste, el valle del Jordán, las montañas de Judea y Samaria, Belén, las brillantes cúpulas de Jerusalén y el oasis de Jericó surgen como intuiciones de una historia que une a Dios y a los hombres.
No muy lejos, la ciudad oculta de Petra destaca por su belleza. Mucho antes de ser famosa por Indiana Jones y la última cruzada, ya se mencionaba en el Antiguo Testamento con los nombres de Sela y Jocteel, y, en el Éxodo, se narra que Moisés y los israelitas atravesaron el área de Petra en Edom. También se cree que los Reyes Magos hicieron aquí una parada en su búsqueda del Mesías, antes de encontrarlo en Belén.
Visitar la todavía poco conocida Tierra Santa de Jordania permite descubrir un país trazado por la historia bíblica y, sobre todo, por la historia de Jesús.

DATOS DE INTERÉS

Moneda: es el dinar jordano. Un euro equivale, aproximadamente, a 0,77 dinares.
Visado: se puede conseguir en el aeropuerto internacional de la Reina Alia, en Amán. Tiene una validez de dos semanas y es renovable.
Jordan Pass: este pase cubre los costes del visado y de los tickets de acceso a numerosos lugares turísticos. Ahorra tiempo y dinero, y pone a Jordania a la vanguardia de las nuevas tecnologías vinculadas al turismo. Más información en la web: http://jordanpass.jo
Vacunación: no son necesarias vacunas para viajar a Jordania, pero, en viajes largos o no organizados, pueden ser recomendable las de la hepatitis, la polio, el tétano y las fiebres tifoideas. También se aconseja beber agua embotellada, aunque los hoteles de más de tres estrellas cuentan con depuradoras propias.

 

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