Te escribo para darte las gracias por estar al mando de esta revista. Soy una estudiante de 18 años y no sé si la leen muchos jóvenes, pero de lo que sí estoy segura es de que a mí me ayuda muchísimo a vivir mi fe. Los testimonios que aparecen en cada número son increíbles. Me vienen algunos a la cabeza cuando me pongo a pensar que el sufrimiento no tiene sentido o que Dios lo hace mal… y me ayudan a ver que no es así. Gracias de nuevo y, por favor, sigan adelante con Misión.
T. Ortuño