Javi Nieves (Madrid, 1972) despierta cada día a más de 1.200.000 oyentes, y es el segundo locutor más seguido en la radio musical matutina. Un logro que no se le sube a la cabeza porque le ayuda a dar voz a causas solidarias y porque, según dice, su mayor éxito es “estar cada tarde en familia” y poder rezar “con la conciencia tranquila”.

Por José Antonio Méndez

Fotografía: Dani García

REPASAR LA grabación para transcribir esta entrevista ha sido como poner la radio a las 8 de la mañana: el inconfundible timbre de voz de Javi Nieves irradia el mismo optimismo y cercanía al responder a Misión que los que despliega a diario en Buenos días, Javi y Mar, el programa despertador de Cadena 100 que ya cautiva a más de 1.200.000 oyentes.
Comenzó a trabajar en radio a los 17 años, dos antes de ennoviarse con una chica llamada Lucía, con quien terminó casándose ahora hace justo dos décadas. Ya hablaremos de ella, porque a Javi Nieves no se le puede entender sin conocer a su familia.
Se levanta frisando las 4:30 de la madrugada, llega a la emisora a las 5, está en antena de 6 a 10, y no se va a casa antes de las 11. Un horario leonino, pero que le permite  “hacer vida de pueblo: como en casa, paso las tardes con mis hijos [tiene cuatro, de 18, 17, 13 y 11 años] y ceno en familia”. Bueno, en familia, o solo con Lucía, porque desde hace años se reservan una noche a la semana  “para cuidar el matrimonio”.
Le brota un  “¡qué vértigo!”  cuando le hacemos caer en la cuenta de que es el presentador que más tiempo lleva en el mismo programa de toda la parrilla musical matutina: 13 años.  Y aunque desliza que  “a lo mejor ya tenemos que plantearnos si toca cambiar”, hace una pausa y reconoce que “no toca, porque seguimos pasándonoslo bien, y el éxito tiene mucho que ver con disfrutar de lo que haces”.
Podríamos empezar preguntándole por sus premios (Ondas, Antena de Oro, y Premio Nacional de Radio, entre otros), o por el último Estudio General de Medios que lo confirma como el segundo locutor más escuchado de España en su franja. Sin embargo, arrancamos hablando de Senegal, y del último proyecto solidario con el que se ha comprometido.

Me dice que necesita un minibús.
¡La misión necesita un minibús! Fuimos con el programa a Senegal para visitar el proyecto de Manos Unidas que hemos financiado con el concierto de La Noche de Cadena 100. Allí conocimos a sor Hortensia y su proyecto de crear pozos y ampliar la escuela que tiene en Sangué. Sor Hortensia es impresionante, y gracias a gente como ella Senegal ha mejorado muchísimo en los últimos años.
¿Y qué pinta aquí un minibús?
Al ampliar la escuela, irán más niños, pero hay un problema: tienen entre 5 y 12 años y deben andar varios kilómetros para llegar al colegio. Sor Hortensia nos dijo que con un minibús, en lugar de 8 o 10 niños podrían recoger a 25. Así que ahora buscamos un minibús con menos de 8 años (el requisito para matricular un coche extranjero en Senegal). Si algún lector de Misión nos puede ayudar, ¡que nos llame al 900 444 100!
Habla en plural porque fue a Senegal con miembros del programa. ¿Por qué  habla tanto (y tan bien) de su equipo?
Trabajar en equipo es fundamental. Nadie es infalible, y por eso es clave tener un equipo que te complemente y te contrarreste, y en el que cada uno se esfuerce por hacer bien lo que tiene que hacer, y por crear buen ambiente.  Yo a veces me levanto agotado, llego aquí, y me ponen de buen humor.  Y al revés: me levanto de buen humor y al llegar sé que puedo contagiarlo.
Esto choca con el ego de cierta cultura laboral que busca eclipsar al que brilla cerca, ¿no?
Concebiría el ego, si acaso, en un cirujano que salva una vida. Nosotros solo hacemos un programa de radio. Si te da por pensar cuánta gente te sigue, te das cuenta de que, aunque sean muchos, es un porcentaje pequeño.
¿La humildad está reñida con la posibilidad de tener éxito?
Es una buenísima pregunta. Pero ¿qué es el éxito? ¿Llegar al número uno? ¿Conseguir una meta? ¿O ser feliz con lo que haces?
Respóndame usted…
Hay gente que llega al número uno en su ámbito y no es feliz. A mí, mi jefe me plantea un número de oyentes, y cuando lo alcance, me dará nuevas cifras. Si el éxito es vivir esclavo de esas metas, nunca seré feliz. Pero si te esfuerzas en hacer tu trabajo dignamente, llegar a tu casa contento, dar de comer a tu familia y pasar tiempo con ellos, entonces has logrado el éxito.

¿Por qué hace bandera del buen humor en su programa?
Porque  hay mucha crispación en la sociedad. Nos falta tomarnos más la vida con buen humor. Eso no significa hacer chiste de todo, sino que necesitamos la capacidad de entender que el que tienes enfrente puede pensar de manera distinta, y no pasa nada.
A propósito de eso: habla con claridad en temas polémicos, como el aborto. ¿Teme que al posicionarse se le cierren puertas o pierda oyentes?
En absoluto. Que tenga una opinión y la exprese no quiere decir que juzgue a quien piensa diferente. Por mi formación, mi cultura y mis creencias, nadie puede impedirme que piense razonadamente que existe un ser humano desde el momento de la concepción. Y tengo que poder expresar libremente esta convicción, porque ha costado mucho tener libertad de expresión y de pensamiento.
Algunos dirán que es ofensivo.
A los que pensamos de esta manera, nos duele ver que hay mujeres que abortan, pero también estoy seguro de que esa mujer sufre, y lo va a pasar mal el resto de su vida. Yo no quiero que nadie se sienta juzgado, pero tengo que poder decir que el aborto me parece mal. Igual que me parece mal que alguien que sufre pida que le maten, con cualquier eufemismo como  “suicidio asistido”, y otro diga:  “Te mato por amor”. No se puede hacer eso en nombre del amor. Hay personas con un sufrimiento tremendo que no deseo para nadie, pero el sufrimiento se combate con el apoyo adecuado, con cuidados paliativos y con la sociedad volcada en esos casos.
¿Le han llamado alguna vez radical por decir estas cosas?
No me importa si me tachan de radical por esto. En el aborto y en la eutanasia, sí, soy radical. Pero es que en ciertos temas de la vida, hay que ser radical: con el racismo, con los xenóf  obos, con el acoso escolar… Hay temas que son blanco o negro.
Se mueve entre famosos, y ese mundo no suele mostrar en público opiniones similares. ¿Se ha llevado sorpresas agradables?
Sí, muchas. A veces, antes de pasar a los estudios de Cadena 100 [que pertenece al grupo COPE], alguno ha visto la capilla que hay al lado y me ha dicho:  “Espera, que voy a pasar”. También los hay que piensan como yo en unas cosas, y en otras no. ¡Y no pasa nada! Lo que me da rabia es la gente que te escucha una opinión y hace el pack completo:  “Si dices esto, votas esto, piensas esto otro…”. Por eso entiendo a la gente que no se siente cómoda diciendo lo que piensa. Una ley básica de la comunicación es poder expresarte sin que el otro se sienta juzgado.  Y eso pasa en todo: en la sociedad, en la familia…
Hablando de familia: en junio hace 20 años de casado. ¿Qué puede decirme de Lucía?
Lucía es mi vida. Es mi razón de ser, mi sustento. Lo sabe todo de mí, y cuando una persona sabe todo de ti y te sigue queriendo, es extraordinario.

¿Por qué se reservan un día a la semana para cenar juntos?
¿Y cómo sabes eso? (ríe). Sí, lo hacemos. Hay que mantener viva la comunicación que tienes en el noviazgo y que las circunstancias tienden a eliminar. El matrimonio no puede convertirse en una microempresa que gestiona una casa: qué comprar, dónde llevar al niño…
¿Cómo es la relación con sus cuatro hijos?
Son estupendos. Mi horario me ha permitido tener mucha cercanía con ellos y hacer vida de familia. Ahora son ellos los que buscan estar juntos, porque les gusta estar en familia.
¿Cree usted en Dios?
Sí, rotundamente.
¿Y cómo es su relación con Él?
La relación con Dios avanza de por vida, y muchas veces de forma sorprendente. Mi relación con Dios ha cambiado desde hace unos años. Creo que la relación que tenemos con Él de niños se debe parecer a la que tenemos al final de la vida, pero no sé qué pasa en el medio, que nos volvemos desconfiados. Pero en algún momento, Dios te demuestra que te quiere… profundamente.  Y esa experiencia cambia tu vida.
¿Cómo fue ese momento?
Contundente. Fuerte. Muy agitador. Fue un choque de  “Yo te quiero. Y te quiero a través de esta persona”, que es mi mujer.
¿Cómo ocurrió?
Hablando con ella. La única manera que tienes de experimentar el amor de Dios es a través de otros, no a través de cosas que te pasan. Esa, al menos, es mi experiencia. Cuando ves que una persona tiene una forma tan especial de quererte, te das cuenta de que no es normal, que ese amor viene de más allá.
¿Y reza?
Sí. Cada noche rezamos con mis hijos. Cuando eran pequeños, juntábamos a los cuatro. Ahora rezan voluntariamente: el que quiere viene. Y lo habitual es que vengan todos.
¿La paternidad le influye en su relación con Dios?
Totalmente. Al ser padre experimentas los límites del amor: eres capaz de dar tu vida por ellos, y no hay amor más grande que dar tu vida por otro.  Cuando te ves imperfecto, y capaz de amar tanto, piensas: si yo quiero tanto a mis hijos y soy imperfecto, ¡cuánto me querrá Dios a mí, que soy su hijo!

 

Cadena 100 es del grupo COPE. Trabajar dentro de la Iglesia ¿debilita o fortalece su fe?
Me debilita la fe en las personas y me fortalece la fe en Dios. La Iglesia está formada por seres humanos que somos débiles. Todos tenemos nuestras limitaciones, que a veces son graves y te hacen sufrir. Pero es que el ser humano es así de torpe.
¿Qué es lo que no he preguntado y quiere decir para acabar?
[Piensa, sonríe, y suelta la respuesta con una carcajada] ¡¿Cuándo nos tomamos la próxima cerveza?!

El entrevistador entrevistado.  

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