Misiones en Papúa Nueva Guinea: Allí donde aún no conocen a Jesús

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El padre Tomás Ravaioli camina descalzo en la procesión del Corpus del pasado junio, seguido por un poblado de más de mil feligreses a través de la selva de Vamino

Misiones en Papúa: donde aún no conocen a Jesús. Mientras los cristianos de Europa se preguntan cómo llevar a Dios a una sociedad que parece haberlo olvidado, hay rincones del planeta en los que ni siquiera han oído hablar de Él. Sorprende pensar que, dos mil años después de que Jesús enviara a sus discípulos a “ir y anunciar”, existan lugares donde Su nombre no ha sido pronunciado.

Por Miryam García

En Vanimo, una zona selvática en el confín de Papúa Nueva Guinea, los ancianos aún recuerdan el día en que vieron por primera vez a un hombre blanco. Y reviven el momento en que aquel misionero les habló de Jesús y cómo ellos no dejaban de preguntarse: “¿Pero de qué nos está hablando?”. Así  lo cuenta a Misión Tomás Ravaioli, un joven sacerdote argentino que trabaja en esta región, donde “la evangelización es muy nueva, pero está creciendo a un ritmo acelerado y con muchísima fuerza”.
Tomás es misionero del Instituto del Verbo Encarnado.“Desde los 15 años supe que quería ser misionero y atender allí donde hubiera necesidad. Yo soñaba con ir a China y ayudar a la iglesia perseguida, pero mi destino fue Papúa”, explica. Era allí donde le necesitaban, no por ser una iglesia perseguida, sino por ser una iglesia naciente y, como tal, incapaz de sobrevivir por sí sola. Bien lo sabía su madre, que adivinó el destino de su hijo antes siquiera de que este se lo comunicara. Ella había escuchado que en Papúa necesitaban sacerdotes y “como buena madre me puso en manos de Dios: ‘este es mi hijo, te lo entrego, mándalo allá’”.
Vivir de los misioneros
Así, hace ocho años Tomás aterrizó en Vanimo para atender, junto a otros dos misioneros, a 15 pueblos. “Aquí, el trabajo de los sacerdotes no termina nunca: las iglesias se llenan para la misa y la adoración diaria; y confesamos durante horas”. Los cristianos de Papúa, que recibieron la fe hace solo cinco décadas, parecen vivir el Solo Dios basta de santa Teresa: “Veo gente que vive sin agua en casa, sin electricidad, que no tienen sillas ni cama donde dormir, y los veo sonreír de la mañana a la noche”.
Sin la presencia de misioneros como Tomás, una diócesis tan joven como Vanimo quedaría sin eucaristía, sin Palabra, sin confesión… En definitiva, sin la presencia viva de Jesucristo. “La Iglesia, en Papúa, vive de misioneros y aún ha de vivir de ellos por muchas décadas más. Si nos vamos, la Iglesia aquí quedaría desierta”, afirma.
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El padre Tomás, junto a una joven madre papuana y su hijo
Iglesias recién nacidas
Por eso la Iglesia, que también es Madre, cuida –como de un recién nacido– a estos territorios de misión, que aún no pueden valerse por sí mismos. Les ayuda, desde el resto de diócesis del mundo, con el envío de misioneros, con la oración y con ayuda económica. Y lo hace a través de Obras Misionales Pontificias (OMP), el instrumento que hace posible la presencia de Iglesia en todo el mundo sostiene a las iglesias nacientes y promueve el espíritu misionero.
También es OMP quien canaliza los donativos que se recogen en jornadas como el DOMUND. En 2019, por ejemplo, la diócesis de Vanimo recibió 61.000 dólares de dichos donativos, que se han destinado a reformar un convento de religiosas que estaba en condiciones pésimas, y a comprar un vehículo para que los misioneros puedan desplazarse por la selva para anunciar el Evangelio. En otras diócesis de Papúa se han podido reconstruir parroquias destruidas por terremotos, ampliar instalaciones para acoger al número creciente de fieles, formar a catequistas y pagar los transportes de misioneros que recorren enormes distancias para atender a sus fieles.
En definitiva, toda la Iglesia, con las ayudas entregadas a OMP, sostiene el día a día de los misioneros y de las comunidades más jóvenes. Como afirma Tomás, “el apoyo económico nos ayuda muchísimo, porque el misionero conoce las necesidades y lo destina a lo que más falta hace”. E invita a sostenerles con la oración, la ayuda más eficaz: “La oración de alguien en España, si la ofrece por los misioneros de Papúa, nos llega y funciona. Quien ha rezado quizá nunca va a conocer el fruto, pero su oración se queda en este lugar”.
Octubre ‘19: Mes Misionero Extraordinario
El Papa ha convocado en octubre de 2019 un Mes Misionero Extraordinario, para que cada católico reflexione sobre su misión, se acerque a la misión universal a través de los testimonios misioneros, y se implique en sostener la evangelización con su oración y ayuda económica. Obras Misionales Pontificias promoverá este Mes Misionero en España, para que “nuestros cristianos, bautizados y enviados, descubran la belleza de la vocación misionera”, explica el sacerdote José María Calderón, director de OMP. El mes arrancará el 1, fiesta de santa Teresita, patrona de las misiones, con una oración misionera. Y a lo largo de octubre, las diócesis celebrarán numerosos encuentros de oración, testimonios y actividades formativas, para que mayores y pequeños conozcan, vivan y ayuden a la misión. “Queremos que en España vibre el espíritu misionero de quienes amamos al Señor y queremos que sea conocido”, añade Calderón. El mes tendrá su punto álgido en el DOMUND, y culminará con un envío misionero para agentes de evangelización y pastoral, que también “necesitan recibir la gracia para llevar a Cristo a los demás”. Más información: en redes sociales de OMP España y www.omp.es.

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