Renault Alpine
Renault Alpine

Durante años la experiencia de conducir un Renault Alpine fue una de las mayores referencias de una vida dedicada al mundo del motor, por ello me hace especial ilusión volver a escribir sobre este mismo modelo, que no es sino el renacer de una leyenda.

Por Francisco del Brío

 

El Alpine arrancó su producción en España en 1963, con el A108 en carrocería coupé y motor de Dauphine Gordini de 40 caballos. El último en fabricarse en Valladolid fue el A110, en 1977, con motor de 85 caballos. Hoy parecen coches de escasa potencia, pero eran unos deportivos muy divertidos de conducir. Podíamos obtener de ellos sus máximas prestaciones sin comprometer la seguridad, aunque no era sencillo.
El secreto de su deportividad fue desde el principio su agilidad y ligereza, un ADN que Alpine ha mantenido en el nuevo A110, que Renault ha tardado cuatro años en desarrollar.

Deportivo y ligero

En el pliego de condiciones del desarrollo del nuevo A110 figuraban como principales objetivos la deportividad y la ligereza, con un límite en el peso de 1.100 kilogramos, por lo que decidieron utilizar aluminio en el chasis y la carrocería.
Aunque el proyecto se realizó partiendo de una hoja en blanco, Alpine ha tenido el acierto de hacer un coche que se parece mucho al modelo original, aunque sin dejar de crear un estilo propio y actual, para ser uno de los deportivos más atractivos del mercado. También ha mantenido la estructura general en la parte trasera, con el depósito de gasolina situado tras el eje delantero y un centro de gravedad bajo, todo pensado para ofrecer una conducción ágil y divertida.
A lo anterior hay que añadir un fuerte y moderno equipo de seguridad, como la ayuda a la frenada de emergencia, el antibloqueo de ruedas, el sistema de control de estabilidad desconectable o la ayuda al arranque en pendiente, entre otros elementos.
Además, es muy importante la suspensión de doble triángulo delantero y trasero, que en la rodadura permite que el neumático tenga un contacto con la carretera perfectamente plano, incrementando la adherencia. Incluso cuanto más cerrada es una curva, más se fijan los neumáticos al suelo, y se incrementa el agarre del coche. Otra ventaja del sistema de doble triángulo es que no hay tendencia al balanceo en curvas y es posible montar muelles más flexibles, que garantizan un mayor confort en marcha, sin perder el toque de deportividad.
Cuenta con motor turbo 1,8 litros de 4 cilindros que desarrolla 252 caballos de potencia, un programa que permite cambiar de marcha desde unas palancas tras el volante, y un diferencial electrónico que actúa en el frenado de las ruedas incluso en pavimentos deslizantes.
En definitiva, un coche para gozar de la conducción, gracias a su excelente relación peso/potencia, que le permite pasar de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima limitada de 250 km/h. Placeres reservados para dos personas y un equipaje reducido.
Motor:  Gasolina 1.8 turbo de 252 CV.
Suspensión: De doble triangulación en ambos ejes.
Frenos: De disco Brembo, con pinzas de aluminio y freno de mano integrado.
Largo/ancho/alto: 4,18/1,98/1,25 metros.
Prestaciones: Vel. Máx, 250 km/h. 0 a 100 km/h en 4,5 seg.
Capacidades: Maleteros 95 y 100 litros. Depósito combustible 45 litros.
Precio: 61.500  €.

 

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete gratis y recibirás la revista cada tres meses en casa

Dona ahora: ayúdanos con tu donativo para que podamos seguir contando historias como esta.