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Abuelos que plantan la semilla de la fe: una alianza de generaciones

Cuando los padres no han transmitido la fe –porque no la tienen o la han perdido–, ¡están ahí los abuelos! Ellos pueden convertirse en un ventanal abierto de par en par a las realidades del Cielo y hacer posible que los nietos conozcan a Dios, reciban los sacramentos y lleguen a acoger el don de la fe.

Por Isabel Molina

Muchos abuelos son hoy quienes transmiten la fe. Una fe que se respira en un ambiente familiar en el que se habla de Dios o en ese cuento fascinante en el que aparecen unos ángeles que acompañan a María, la Madre de Jesús…

Es el caso de la periodista Ana Iris Simón, quien ha contado muchas veces que creció bajo dos influencias marcadas: un padre ateo y una abuela creyente. Cuando Ana Iris tenía nueve años, su abuela murió. Ella ni siquiera estaba bautizada, pero fue justo entonces cuando le preguntaron si quería bautizarse y recibir la Primera Comunión, y dijo que sí. Confiesa que pensó:  “Si mi abuela creía en Dios y yo creo en mi abuela –porque para mí ella es el mejor ser humano que ha existido nunca–, aquello debe ser verdad”. Todavía hoy su padre se lo reprocha. 

El sabor del amor

Ese episodio de su infancia fue clave para encontrarse con Dios ya de adulta. En El Cafetal, con Josué Moreno, Ana Iris confirma, una vez más, que el anclaje de su fe fue el amor por su abuela:  “Lo que me ha acercado a Dios es ella y me sigue acercando”, relata, visiblemente emocionada. Para explicar ese vínculo, evoca una historia que leyó sobre santa Teresita: “Teresita –que tenía entonces tres años– le preguntó a su madre si iría al Cielo. Ella le respondió que sí, siempre que fuese buena. Entonces contestó: ‘Pues si no soy buena y voy al infierno, voy a ir volando hasta el Cielo porque tú estarás ahí, mamá, y me vas a dar un abrazo tan fuerte que Dios no va a poder quitarme de tus brazos’”. Ana Iris concluye: “Yo no he perdido a mi madre, gracias a Dios, pero esta imagen me recuerda el amor maternal de mi abuela, que permanece de manera tangible, presente, casi corpórea”.

Una alianza de generaciones

La forma en que Ana Iris llegó a la fe gracias a las enseñanzas y al amor de su abuela ilustra lo que los expertos denominan la “alianza de generaciones”. El profesor Juan de Dios Larrú, autor de libros como El sello en el corazón (Didaskalos, 2014), explica para Misión que  “la fe no se hereda, se transmite por contagio, por ósmosis. Y en una sociedad donde conviven hasta tres generaciones, hay niños que reciben la fe de sus bisabuelos”, puntualiza.

Esta alianza puede adquirir una importancia decisiva. Lo sabe bien María Luisa Estrada, madre de siete hijos y abuela de 17 nietos. “Transmitir la fe es hoy más difícil que nunca”, comenta pensativa. “Nosotros la vivimos en nuestra familia desde que los hijos eran pequeños, pero varios de ellos han comenzado a dudar: que si la religión, que si la Biblia son un invento… Esas dudas afectan también a sus propios hijos”. Ahora son ella y su marido quienes enseñan a sus nietos a conocer y amar a Dios.  “Ir a Misa el domingo ya no es una prioridad para algunos de mis hijos, pues hay mil cosas mucho más urgentes: el partido de fútbol, los amigos, el descanso… Cuando los nietos están en  nuestra casa, los llevamos nosotros”.

Una semilla

Pase lo que pase, el testimonio de los abuelos puede plantar una semilla que germine con el paso del tiempo, más aún si esa siembra viene rodeada del amor que sólo ellos saben dar. Porque, como explica Larrú,“no se puede separar la fe del amor”: “La fe tiene una raíz afectiva –affectus pius credulitatis–, es esa disposición del corazón a dar credibilidad a los que nos anuncian la verdad, porque la fe no es un programa, sino un encuentro”, afirma. ¡Y qué mejores testigos para propiciarlo que los abuelos! 

Por eso, cuando los padres no creen o atraviesan una crisis de fe, pueden ser los abuelos quienes abran las ventanas a ese horizonte luminoso e inagotable que hay más allá de las realidades palpables y, a la postre, sean instrumento para que sus nietos lleguen a tener ese encuentro con Dios. 

Artículo publicado en la edición número 81 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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