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Madre de Renata, bebé que fue bendecida por León XIV: «Tenía miedo pero confié en que Dios me iba a cuidar»

Nicole tiene 24 años y una existencia marcada por pruebas muy duras. De origen peruano, llegó a España con la esperanza de salvar la vida de su hija, aún por nacer. Cuando estaba embarazada de tres meses, sufrió la presión del padre de la niña para abortar. Pero ella, madre ya de una niña de nueve años, tenía claro que llevaba en el vientre una vida con dignidad propia. A punto de dar a luz, Nicole encontró apoyo en la Fundación Madrina. Hoy vive agradecida por poder sostener en brazos a Renata, su bebé de seis meses, que fue bendecida por el Papa León xiv durante su visita a España.

Por Alicia Gómez-Monedero

Usted fue presionada para que su hija Renata no naciera. ¿Cómo fue esa presión?

La situación en mi país es muy complicada y en los hospitales hay mucha negligencia. Tenía miedo porque me dijeron que mi hija iba a nacer con problemas. El papá de la niña me dio unas pastillas. Yo no sabía que las pastillas eran abortivas. Comencé a tener unas hemorragias fuertes, así que fui al médico y me dijo que tenía que abortar porque el bebé iba a nacer con muchos problemas por las pastillas.

¿De dónde sacó la fuerza para no abortar?

Reconozco que tenía mucho miedo, pero me fui a dormir y tuve un sueño: estaba en una camilla con personas al lado y una me decía que mi hija estaba viva y estaba bien. Me aferré a ese sueño porque tenía miedo de que mi hija naciera con alguna necesidad especial y de no poder darle lo que necesitaba. Ese sueño hizo que confiara en Dios, sabiendo que Él me iba a cuidar. Busqué la opinión de otro médico que me aseguró que a mi hija las pastillas no la habían afectado.

¿Por qué decidió venir a España?

La decisión no fue fácil. En Perú tengo a mi madre y a mi primera hija. Tenía trabajo, una jefa que me apreciaba y que me apoyó siempre, en definitiva, mi vida entera. Pero el miedo a que a Renata pudiera pasarle algo a lo largo del embarazo o en el parto era más fuerte. Sabía que tenía que luchar por su vida y en España podía estar más cuidada y atendida. Llegué a Madrid un 29 de noviembre, me acogió una amiga en su casa, pero cuando el dueño del piso se enteró de que estaba embarazada amenazó a mi amiga con dejarla sin vivienda.

¿Qué hizo entonces?

Fui a una iglesia buscando ayuda porque tenía la certeza de que Dios no me iba a desamparar. Allí me llevaron a Cáritas y de allí a la Fundación Madrina. En ese momento yo estaba de 40 semanas. Accedí al piso tutelado para madres de la Fundación Madrina un miércoles y me puse de parto el domingo de esa misma semana.
Todo providencial, por lo que cuenta.

Hay más. El lunes aún no había dado a luz. El doctor me dijo que si en una hora la niña no se había encajado en el canal de parto, tendrían que hacerme una cesárea porque Renata estaba sufriendo. Al poco apareció una enfermera que no había visto hasta ese momento. Me dijo que me iba a hacer unos masajes y que yo tenía que colaborar, que todo iba a salir bien. Al poco, la niña se encajó, empujé y nació. La enfermera se fue y antes de irme del hospital la busqué y pregunté por ella para darle las gracias. No apareció ni la volví a ver.

“Fui a una iglesia buscando ayuda porque tenía la certeza de que Dios no me iba a desamparar”

Nicole, parece que su vida no ha sido fácil.

La verdad es que no, fui madre soltera muy joven y decidí independizarme para criar a mi hija. Sin embargo, vivía en una zona donde tenía que ir a por agua a una fuente para poder bañar a mi niña. Entraron a robar en mi casa e incluso intentaron secuestrar a mi pequeña. Finalmente decidí volver con mi madre a Lima para al menos tener un apoyo y fue una buena decisión.

¿Cómo mira al futuro?

A lo largo de mi historia he podido comprobar que Dios provee para nosotras. Él nos cuida. Incluso cuando lo veía todo negro y las fuerzas me fallaban, he tenido el empuje y el apoyo para salir adelante, para luchar por mis hijas, que son el motor que me mueve para seguir viviendo. Ahora espero salir adelante en España, tener un buen empleo y poder reunirme pronto con mi madre y mi hija, a las que echo mucho de menos.

¿Qué le diría a una mujer que se plantea el aborto?

Que no lo haga porque es algo que le va a marcar toda la vida. Un bebé es un regalo de Dios, es una vida que está creciendo dentro de ti. Pese a las circunstancias, un bebé siempre viene con un pan bajo el brazo. Esa es mi experiencia: siempre que a mis hijas les hace falta algo, ha llegado: ropa, zapatos, pañales, comida… Estoy convencida de que las madres, después de llevar nueve meses a un bebé en el vientre, somos capaces de sobrellevar hasta la peor situación.

La bendición de León XIV
Nicole se enteró de la visita del Papa y no dudó en salir a buscarlo. Quería que bendijera a su hija, aquella que los médicos le habían aconsejado abortar. El lunes 8 de junio, después de su discurso en el Congreso, la comitiva vaticana pasaba por la calle Mayor, donde está la sede de la Fundación Madrina. Al ver a Renata, el papamóvil se detuvo para que el Santo Padre pudiera acercarse a la pequeña, sostenida en brazos por su madre. “La miró y la bendijo”, cuenta Nicole emocionada. “Con todo lo que hemos pasado, esto ha sido un regalo que confirma que el camino recorrido hasta llegar aquí está bien hecho”, asegura.

Artículo publicado en la edición número 81 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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