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Cantabria, cuatro caminos y una sola alma peregrina

En el corazón de Cantabria se encuentra el monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los grandes lugares santos del cristianismo, donde se custodia el mayor fragmento del Lignum Crucis. Pero esta región también alberga otros caminos transitado por miles de peregrinos durante siglos.

Caminar por Cantabria es descubrir una tierra que conserva la esencia de las grandes rutas de peregrinación europeas, donde cada paso es una oportunidad para detenerse a contemplar y redescubrir lo verdaderamente importante. Bajo el lema “Cantabria Camina, Camina Cantabria”, la Fundación Camino Lebaniego invita a recorrer cuatro itinerarios históricos que muestran la riqueza cultural y espiritual de esta tierra.

1. Camino Lebaniego.

Es uno de los grandes itinerarios espirituales de España y uno de los dos caminos declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO con los que cuenta Cantabria. Parte de San Vicente de la Barquera, donde el mar Cantábrico despide al peregrino antes de internarse en un paisaje cada vez más sereno siguiendo el curso del río Nansa. El recorrido atraviesa pequeños pueblos como Cades, Lafuente o Cicera, cruza el espectacular Desfiladero de La Hermida y recorre el valle de Liébana hasta llegar a Potes, una de las villas con mayor encanto del norte peninsular. La peregrinación culmina en el monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los cinco lugares santos del cristianismo, donde se custodia el Lignum Crucis, considerado el mayor fragmento conservado de la Cruz de Cristo. Para muchos, la llegada supone mucho más que el final del camino: es una invitación al silencio y al encuentro con Dios.

2. Camino Lebaniego Medieval.

Desde la catedral de Santander parte esta ruta que une la costa con la Cantabria interior siguiendo antiguos caminos medievales. El itinerario atraviesa los Valles Pasiegos, Villaescusa, Puente Viesgo, Anievas y Tudanca, escenarios donde la naturaleza y la historia conviven en armonía. Permite comprender cómo la fe, el comercio y la hospitalidad fueron tejiendo durante siglos una red entre los pueblos. Hoy continúa ofreciendo al viajero una experiencia alejada de las prisas.

3. Camino de la Costa.

Este camino forma parte del histórico Camino de Santiago y acompaña al peregrino por el litoral cántabro entre acantilados, playas y villas marineras llenas de historia. La presencia constante del mar convierte cada jornada en una experiencia única. A lo largo del recorrido aparecen iglesias, conjuntos históricos, testimonios del pasado jacobeo y algunos de los paisajes más espectaculares del norte de España. Naturaleza, cultura y tradición marinera avanzan aquí de la mano.

4. Camino Olvidado.

Quienes buscan una experiencia más íntima encuentran en este itinerario una propuesta diferente. Considerado uno de los primeros itinerarios utilizados por los peregrinos medievales, atraviesa la comarca de Campoo entre bosques, iglesias románicas y pequeños pueblos que conservan intacta su autenticidad. Desde Bilbao entra en Cantabria por Arija y Olea antes de continuar hacia Villafranca del Bierzo, enlazando con el Camino Francés. Su menor afluencia permite disfrutar del silencio, de la naturaleza y de una forma de caminar que invita a escuchar el ritmo pausado  del territorio.  

Artículo publicado en la edición número 81 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.


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