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Robert Louis Stevenson: el maestro de la aventura 

Robert Louis Stevenson (1850-1894) es sinónimo de apasionantes aventuras. Su novela más famosa, La isla del tesoro, es probablemente el mejor libro de aventuras jamás escrito, aunque dejó muestras de ese mismo talento en muchas otras obras, como Secuestrado, Catriona, La flecha negra o El señor de Ballantrae.

Por Miguel Sanmartín Fenollera

Reconocido en vida y aclamado tras su muerte, Robert Louis Stevenson conserva hoy intacta su fama; el favor constante del público hacia sus libros da fe de un éxito duradero que trasciende modas y críticas, cautivando por igual a jóvenes y mayores. Poemas como Desde un vagón de ferrocarril, Mi sombra y El columpio continúan deleitando a los niños; cuentos como El diablo de la botella y Markheim siguen ofreciendo una emoción y un suspense poco comunes y, por supuesto, no olvidemos sus novelas –empezando por La isla del tesoro–, que no han dejado de editarse ni de leerse, y siguen figurando en todas las listas de lecturas que se precien de serlo.

La cima de su obra

La isla del tesoro es, sin duda, su obra maestra: una apasionante historia de jóvenes y hombres, de piratas y tesoros, de veleros e islas solitarias. La novela constituye también una seria exploración de cuestiones morales como la conciencia, la lealtad y la traición, además de un expresivo estudio sobre cómo un joven –Jim Hawkins, su protagonista adolescente– se adentra en el mundo de los adultos. Desde el día de su publicación, la historia conserva la fuerza del mito y la cualidad onírica de un cuento de hadas.

Sin alcanzar del todo esa cima, pero muy cerca de ella, en las aventuras del joven David Balfour (Secuestrado y su continuación, Catriona), Stevenson hace un uso admirable de varios de sus temas predilectos: el viaje, la amistad, y el contraste entre la lealtad y la traición. Y lo hace a través del relato de las trepidantes peripecias de un muchacho en un contexto histórico convulso: la Escocia ruda y romántica de mediados del siglo XVIII.

Stevenson elevó los relatos de entretenimiento a la categoría de alta literatura

Apuesta por la novela

Para Henry James, el trabajo de Stevenson es el mejor ejemplo de cómo la novela puede tratar los asuntos humanos más complejos y profundos de una forma que ningún otro medio de expresión logra captar.

Firme defensor del espíritu poético e imaginativo de los niños, Stevenson cuestionó el tipo de educación de su tiempo y abogó por una mayor tolerancia del juego infantil por parte de padres y maestros –como refleja su célebre libro de poemas Jardín de versos para niños– y hacia un enfoque más imaginativo de los estudios.

El gran logro de Stevenson consiste en haber elevado los relatos de evasión y de entretenimiento a la categoría de alta literatura, gracias a un dominio consumado del estilo y al deje poético de sus frases. Por todo ello, sigue siendo un autor imprescindible para adultos y niños. 

Artículo publicado en la edición número 80 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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